sábado, 26 de octubre de 2013

Tarta de espárragos


Estoy en mi octavo mes de embarazo esperando con ansias la llegada de mi hija Ana. Si bien no estuve escribiendo en los últimos meses, no he dejado de cocinar siempre que pude. El amor por la cocina está en el alma y me ayuda a calmar la ansiedad de la larga espera.

No he innovado mucho en este último tiempo, más bien confirmé que los platos y recetas que vengo compartiendo en mi blog desde hace ya cuatro años, son mis favoritos. ¡No me he guardado nada! ¡No tengo secretos que no les haya compartido! 

Hoy me encuentro sola en casa, descansando para cuidar a Ana que sigue creciendo sin parar dentro mío, y las ganas de volver a escribir en mi blog me invadieron. Estas ganas coinciden con la llegada de la época de espárragos en Buenos Aires, uno de mis vegetales favoritos. Les rindo homenaje todas las semanas de forma diferente: simplemente sarteneados con manteca y ajo, acompañando pastas o en tarta. Amo los espárragos.

Esta semana hice una tarta de espárragos que salió exquisita y que recibió muchos comentarios cuando posteé su foto en mi cuenta de Instagram. Les comparto mi receta para que no dejen de probarla. 

Ingredientes
1 atado de espárragos
1 diente de ajo picado
1 cebolla pequeña picada
1 rama de apio picada
1 taza de queso parmesano rallado
4 huevos
2 cdas. de queso crema
150gr. de mozzarella cortada en cubitos
25gr. de manteca
Aceite de oliva
Sal y pimienta a gusto

Procedimiento
Lavar los espárragos y cortar las partes más duras de sus troncos para dejar únicamente las partes verdes. En una sartén, calentar la manteca y colocar los espárragos crudos. Cocinar durante 5min. girándolos constantemente hasta que tomen un tono verde intenso manteniendo su consistencia firme. Retirar de la sartén y dejar enfriar. Una vez templados, cortar los espárragos en pequeños trozos reservando 5 de ellos enteros para decorar la tarta. Los espárragos que reservemos para la decoración, los cortaremos de forma longitudinal en mitades obteniendo 10 vistas para decorar.


En otra sartén, calentar el aceite de oliva y saltear la cebolla, el apio y el diente de ajo evitando que se doren demasiado. Agregar los trozos pequeños de espárragos, rehogar durante 1min. más y apagar el fuego. Agregar los huevos, queso crema, mozzarella cortada en cubitos y media taza de queso parmesano rallado, salpimentar y mezclar todo.

Forrar una tartera de 20cm. de diámetro con la masa de tarta y volcar la mezcla en su interior. Disponer las mitades de espárragos en forma circular sobre el relleno y cubrir con el queso parmesano restante.

Cocinar durante 30min. en horno a 220°C. 

Tips BeeMyChef:
Mi papá me enseñó un tip muy útil para saber la altura a la que debemos cortar los troncos de espárragos para evitar las durezas. Con una cuchilla sobre una tabla, dar golpecitos suaves transversales al tronco hasta llegar al punto en que la cuchilla corte el tronco fácilmente. Esa es la altura en la que el espárrago comienza a ser tierno.

Se puede agregar jamón o panceta al relleno. Para esto, deberán incorporarlos en la sartén al mismo tiempo que cocinan la cebolla.

Es conveniente dejar descansar la tarta unos 10min. antes de cortarla para que no se desarme.

domingo, 4 de agosto de 2013

Leikaj: recuerdos de la Baba

   

La Baba y el Yeye fueron mis bisabuelos por parte de mi mamá, de familia judía. Del Yeye recuerdo los domingos en el living de la casa de mi abuela en Castelar, sentado en el sillón leyendo La Prensa. O en la cocina de su casa, llena de adornos de fundición de bronce que él mismo había hecho, jugando al dominó rodeados de aroma a rica comida. Además de los adornos, el jardín de mis bisabuelos estaba lleno de latas con plantas (mucha suculenta) que criaba la Baba.

La Baba era una mujer delgada y elegante. Siempre bien vestida, con su pelo largo gris atado en un rodete. Según cuentan, ella nunca fue a una peluquería. Como el Yeye, la Baba hablaba todo cruzado, una mezcla de yiddish y español, que la hacía muy cómica. Recuerdo sus caldos y sopas, recuerdo las comidas típicas judías que preparaba. Recuerdo su sonrisa... 

Siempre me intrigó mi "lado judío" y ahora que estoy cada vez más metida en el mundo culinario, descubrir la magia de su cocina, es quizás la forma más fácil y natural de entrar en contacto con mi historia. Ayer me desperté pensando en la torta Leikaj, típica torta de miel que, tal como me confirmó mamá por teléfono, era una de las especialidades de la Baba. Se trata de una torta seca y especiada que acompaña muy bien estas tardes de té de invierno. Exploré Internet hasta llegar a armar la receta que más me convenció. Se las comparto.

Ingredientes
Bowl 1:
200g. de miel líquida
60cc de aceite de maíz
50cc de café fuerte o té bien oscuro
1 manzana verde rallada















Bowl 2:
5 huevos
200g. de azúcar rubia















Bowl 3: 
450g. de harina 0000
2 cdtas. de polvo de hornear
1 cdta. de canela
1/4 cdta. de clavo de olor molido















200g. de nueces picadas
100g. de pasas de uva rubias













Procedimiento
Precalentar el horno a 160°C y enmantecar y enharinar un molde de budín inglés.

Mezclar la miel, el aceite de maíz, el café y la manzana rallado con una cuchara de madera. En otro bowl, tamizar la harina con el polvo de hornear y las especias. Reservar.


Batir los huevos y el azúcar rubia hasta lograr una consistencia espumosa y cremosa. Agregar la mezcla de miel al batido e integrar utilizando un batidor de alambre. Sumar la mezcla de harina y especias de a poco, integrando con el batidor de alambre. Una vez que la mezcla esté homogénea, sumar las nueces y las pasas. Integrar.


Colocar la mezcla en el molde de budín inglés y cocinar a 160°C durante 60min. o hasta que, al pinchar con un cuchillo en el centro del budín, el mismo salga limpio.



Tips BeeMyChef
El sabor del Leikaj es muy particular. No es demasiado dulce y es muy especiado. Recién sacado del horno, es super sabroso e intenso. 

Esta mañana comprobé que al calentar una rebanada de Leikaj y calentarla en la tostadora, su sabor se intensifica. También probé untar una rebanada caliente con un dulce casero de arándanos, y la combinación es IRRESISTIBLE.

No dejen de probarla. Yo ya la adopté como mi "primera costumbre judía". :)