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domingo, 26 de octubre de 2014

Fiebre panadera



Ya me habían dicho que cuando te enganchabas con el mundo mágico del pan era difícil escapar pero nunca creí que podía ser tan "atrapante".

Hace unas semanas mi amiga Mara, que está estudiando en el IAG, nos invitó a tomar el té a su casa y entre los manjares con los que nos recibió, había una hermosa trenza de pan con amapolas. Fue amor a primera vista, por lo que en el momento me pasó los detalles de la receta y en cuanto tuve oportunidad puse literalmente, las manos en la masa.


Empecé con la trenza. La hice tres veces hasta que logré un trenzado prolijo. Las tres veces salió exquisita. Entonces tomé coraje y levadura y me aventuré con el libro que me regaló mamá de Xavier Barriga, "Pan". De allí tomé la receta para los panes de leche y para el pan francés que horneé este mediodía. Terminando el domingo, y sin una miga de los panes que horneé, ya estoy con ganas de amasar de vuelta. La locura panadera se apoderó de mí. Es un hecho.

Les comparto la primera de las recetas que probé en estos diez días. Dejen que el pan se apodere de sus corazones...

Receta de la Trenza Judía 
(hace 2 trenzas de 400g aprox)

Ingredientes
500g de harina 0000
25g de levadura fresca
200g de agua
1 huevo
50cm3 de aceite de girasol
10g de sal fina
30g de azúcar

Procedimiento
Disolver la levadura en el agua. Reservar.

En un bowl, mezclar el huevo, el azúcar, la sal y el aceite, con una espátula de goma.

En un bowl amplio colocar la harina, hacer un hueco en el centro y verter la mezcla de huevo. Mezclar con las manos y luego agregar la levadura disuelta. Amasar hasta obtener una textura suave y lisa.

Cortar la masa en 8 pedazos iguales (pesar el bollo entero y dividir el peso en 8). Envolver cada pedacito en film y dejar descansar durante 20 minutos.

Una vez cumplido el tiempo, estirar cada bollito en pequeñas baguettes y dejar reposar durante 15 minutos más. Estirar cada baguette con las palmas hasta obtener tiras de 30cm de largo y 1,5cm de espesor, aproximadamente.


Utilizaremos 4 tiras por trenza. Para lograr un trenzado prolijo, unir las 4 tiras en un extremo sobre la mesada, en forma de abanico. Numerar las tiras, de izquierda a derecha. Cada vez que las tiras cambien de posición tomarán el número del lugar que ocupen. La secuencia para trenzas es la siguiente:

Tira 1 sobre tira 3
Tira 2 sobre tira 3
Tira 4 sobre tira 2

La secuencia se repite hasta terminar con el largo de las tiras. Para que las terminaciones sean prolijas, doblar los extremos de la trenza donde se pegan las tiras, para abajo.


Pintar las trenzas con huevo y espolvorearlas con semillitas de amapola. Dejar fermentar hasta que dupliquen su volumen, alrededor de 1 hora.

Precalentar el horno a 180°C y hornear durante 20 minutos hasta que estén doradas.

Tips BeeMyChef
Al momento de amasar, no agreguen harina. La masa sola irá uniéndose y despegándose de la mesada. En ningún momento agreguen harina, repito. :)

Diego Veras, un eximio panadero que conozco y el primero en haberme mostrado la magia del pan, me enseñó que el punto justo de levado del pan se puede saber presionando la masa con el dedo. Si la huella permanece, quiere decir que el pan ya está listo para meter al horno.

Tengan paciencia con el pan. No lo apuren. Esperen a que crezca todo lo que pueda antes de hornearlo. Así lograrán una miga liviana y aireada.

domingo, 4 de agosto de 2013

Leikaj: recuerdos de la Baba

   

La Baba y el Yeye fueron mis bisabuelos por parte de mi mamá, de familia judía. Del Yeye recuerdo los domingos en el living de la casa de mi abuela en Castelar, sentado en el sillón leyendo La Prensa. O en la cocina de su casa, llena de adornos de fundición de bronce que él mismo había hecho, jugando al dominó rodeados de aroma a rica comida. Además de los adornos, el jardín de mis bisabuelos estaba lleno de latas con plantas (mucha suculenta) que criaba la Baba.

La Baba era una mujer delgada y elegante. Siempre bien vestida, con su pelo largo gris atado en un rodete. Según cuentan, ella nunca fue a una peluquería. Como el Yeye, la Baba hablaba todo cruzado, una mezcla de yiddish y español, que la hacía muy cómica. Recuerdo sus caldos y sopas, recuerdo las comidas típicas judías que preparaba. Recuerdo su sonrisa... 

Siempre me intrigó mi "lado judío" y ahora que estoy cada vez más metida en el mundo culinario, descubrir la magia de su cocina, es quizás la forma más fácil y natural de entrar en contacto con mi historia. Ayer me desperté pensando en la torta Leikaj, típica torta de miel que, tal como me confirmó mamá por teléfono, era una de las especialidades de la Baba. Se trata de una torta seca y especiada que acompaña muy bien estas tardes de té de invierno. Exploré Internet hasta llegar a armar la receta que más me convenció. Se las comparto.

Ingredientes
Bowl 1:
200g. de miel líquida
60cc de aceite de maíz
50cc de café fuerte o té bien oscuro
1 manzana verde rallada















Bowl 2:
5 huevos
200g. de azúcar rubia















Bowl 3: 
450g. de harina 0000
2 cdtas. de polvo de hornear
1 cdta. de canela
1/4 cdta. de clavo de olor molido















200g. de nueces picadas
100g. de pasas de uva rubias













Procedimiento
Precalentar el horno a 160°C y enmantecar y enharinar un molde de budín inglés.

Mezclar la miel, el aceite de maíz, el café y la manzana rallado con una cuchara de madera. En otro bowl, tamizar la harina con el polvo de hornear y las especias. Reservar.


Batir los huevos y el azúcar rubia hasta lograr una consistencia espumosa y cremosa. Agregar la mezcla de miel al batido e integrar utilizando un batidor de alambre. Sumar la mezcla de harina y especias de a poco, integrando con el batidor de alambre. Una vez que la mezcla esté homogénea, sumar las nueces y las pasas. Integrar.


Colocar la mezcla en el molde de budín inglés y cocinar a 160°C durante 60min. o hasta que, al pinchar con un cuchillo en el centro del budín, el mismo salga limpio.



Tips BeeMyChef
El sabor del Leikaj es muy particular. No es demasiado dulce y es muy especiado. Recién sacado del horno, es super sabroso e intenso. 

Esta mañana comprobé que al calentar una rebanada de Leikaj y calentarla en la tostadora, su sabor se intensifica. También probé untar una rebanada caliente con un dulce casero de arándanos, y la combinación es IRRESISTIBLE.

No dejen de probarla. Yo ya la adopté como mi "primera costumbre judía". :)