Hace muchos días que no escribo en mi blog. No es que haya perdido el amor que le tengo. Tampoco quiere decir que haya abandonado la cocina.
El silencio se debe principalmente a que sumé a mi condición de madre y trabajadora, el mágico encanto de un nuevo embarazo. Si todo va bien, en diciembre nacerá nuestro tercer hijo... una alegría enorme que me inunda el alma.
Una de las conclusiones a la que llego en este nuevo embarazo es a que no hay antojo que se me resista. Basta con desear comer algo, para que me ponga manos a la obra y lo prepare. Lo curioso es que casi todo lo que se me antoja últimamente son platos que ya he compartido en el blog y a los que vuelvo siempre: estofados, ravioles, carne al horno, empanadas, pizza, y mis típicos budines y muffins. ¡Así no tengo nada nuevo para compartir en BeeMyChef!
Una fiel compañera en estos días es la mortadela con pistachos. Sí, la encuentro irresistible... Visito siempre la misma fiambrería alemana que está cerca de mi trabajo y como rollos de mortadela mientras manejo camino a casa por las tardes. ¡Impresentable!
La semana que viene estaré viajando a Francia y prometo compartir con ustedes todos los manjares con los que me encuentre en el viaje. Estaré publicando las fotos de todo a través de mi cuenta en Instagram: paudecaro.
¡Nos vemos desde Francia, entonces!


