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domingo, 22 de agosto de 2010

Tarta de frutillas

¡Es época de frutillas! No sé por qué cuando empiezo a ver frutillas en el supermercado, me hace bien. Es como que la verdulería empieza a tener “onda” después de los meses de frío donde la variedad de frutas se reduce a peras, manzanas, bananas, naranjas y mandarinas.

Las frutillas me gustan de todas maneras pero principalmente me parecen muy atractivas. Su diseño me parece exquisito: desde su forma, su cuerpo carnoso color rojo con pecas, su sombrerito verde, hasta su increíble textura al morderlas. Basta con lavarlas y mojarlas en un bowl con azúcar para tener un manjar irresistible.

El viernes tuve la alegría de encontrármelas en la verdulería y en seguida, como si me hubieran hipnotizado, caminé hacia ellas, agarré una bolsa, y me llevé medio kilo. Ya sabía cómo las iba a preparar: una exquisita tarta de frutillas que sumaría a las demás tortas que haría para el cumpleaños de mi mamá.

Ingredientes:

Para la masa (esta masa la saqué de una receta de Narda Lepes, muy fácil y práctica):
90 g. azúcar impalpable
150g. manteca
1 huevo
Esencia de vainilla
250g. harina tamizada
1 pizca de sal

Para el relleno:
125g. de crema
1 cda. de azúcar
2 cdas. de mermelada de frambuesas
Gelatina de frambuesas

Procedimiento:

Masa:
Batir la manteca con el azúcar impalpable hasta obtener una pomada blanca. Con la batidora a baja velocidad, incorporar el huevo y unas gotitas de esencia de vainilla. Incorporar la harina tamiza con la pizca de sal. En cuanto la masa tome, sacarla de la batidora y amasarla sobre el mármol hasta obtener un bollo homogéneo. Envolver en film y reservar en la heladera durante 30min.

Tomar la masa de la heladera, amasarla unos minutos evitando que se ablande demasiado (tiene mucha manteca). Estirar con un palo de amasar espolvoreándola con harina. Cubrir una tartera de 20cm. de diámetro, taparla con un papel de aluminio, llenar el papel con porotos y cocinar a 180°C durante 20min. Retirar del horno.


Armado:
Preparar la gelatina de frambuesas tal como lo indica el paquete. Poner en la heladera para que se gelifique. Debemos monitorear este proceso ya que vamos a necesitar utilizar la gelatina en su punto justo antes de solidificarse. Para esto, revolver la misma cada 10 – 15min. hasta que se torne espesa pero no dura.

Batir la crema con 1 cda. de azúcar a punto chantilly.

Lavar las frutillas, quitarles el tallo y cortar a la mitad longitudinalmente.

Untar la masa de la tarta con el dulce de frambuesas. Distribuir la crema cubriendo toda la superficie. Por último, colocar las mitades de frutillas en forma de círculos concéntricos con su lado rojo hacia arriba.

Cubrir la tarta con la gelatina, volcando la misma de a poco con una cuchara desde el centro evitando tirarla de golpe para que no se rebalse o chorree a los costados.

Mantener en la heladera hasta servir.

Tips Bee My Chef:

Hay quienes en lugar de untar la masa de la tarta con dulce de frambuesa, prefieren dulce de leche.

Se puede dejar la tarta sin gelatina y espolvorearla con azúcar impalpable antes de servirla.

La masa de esta tarta puede utilizarse como base dulce para diversas tortas. Puede cocinarse sola como en esta receta, o con el relleno incorporado, como puede ser el caso de una cheese cake.

domingo, 25 de julio de 2010

Budín de champignones y cebollas coloradas

Cuando a los 7 meses de Simón, la pediatra me dijo que el bebé podía comer cualquier cosa, me lo tomé muy en serio. “Basta de papillas monocromáticas, insípidas y aburridas, Simón”, le dije. “Bienvenido al mundo de los gloriosos sabores y texturas. Ya estás listo para comer de verdad”, lo entusiasmé.

A partir de ese momento, Simón come como un señor. Desde arroz con mariscos, brócoli y cordero, hasta champignones, cheese cake y filete de brótola. El niño se sienta en su sillita y no para de saltar con entusiasmo ante la posibilidad de saborear un nuevo manjar. Es muy gracioso verlo chasquear los labios y hacer sonidos de “mmmmm” mientras come.

Una de las primeras incursiones culinarias de Simón, fueron los budines. Son ideales para los bebés dado que son suaves y blanditos y podemos hacerlos combinando los más diversos ingredientes. El budín preferido de Simón es el de champignones y cebollas coloradas… y bueno, salió gourmet.

Ingredientes:
200gr. champignones fileteados
2 cebollas coloradas cortadas en pedacitos (no picadas)
1 cebolla de verdeo
1 diente de ajo
100gr. crema de leche
100gr. de queso parmesano rallado
1 cucharada de pan rallado
3 huevos
Sal
Pimienta
Nuez moscada

Procedimiento:
En una sartén profunda saltar las cebollas y el ajo en aceite de oliva, hasta que las cebollas estén tiernas sin dorar. Luego incorporar los champignones y cocinar a fuego mediano durante 5 min.

Apagar el fuego. Agregar la crema de leche, queso parmesano, pan rallado, los huevos y revolver. Agregar sal, pimienta y nuez moscada a gusto.

Cubrir el fondo y los lados de un savarín de 30cm. de largo por 10cm. de ancho con aceite en spray. Verter la mezcla en el molde y cocinar a 240°C por 25 min.

Tips Bee My Chef:
Tuve muchos accidentes al desmoldar budines  durante varios años pero descubrí la clave para obtener budines hermosos y dorados: una vez que retiran el budín del horno, déjenlo en el molde unos 10min antes de desmoldar. Luego pasen un cuchillo con punta por los lados y con un movimiento cargado de decisión, den vuelta el molde sobre una bandeja. ¡Quedará divino!

A este budín se le puede agregar jamón o panceta ahumada picada. Si quieren pueden combinar otros vegetales en el budín: espinacas y echalotes, brócoli (licuando la mezcla antes de verterla en el molde), calabaza en puré con cebollas de verdeo, etc. Los ingredientes que debemos mantener siempre son la crema, el queso parmesano, pan rallado y huevos.

Suelo acompañar el budín con arroz blanco. Es muy nutritivo y muy liviano para comer a la noche.