Mostrando entradas con la etiqueta fingerfood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fingerfood. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de julio de 2015

Buñuelos de brócoli


Hoy fue uno de esos días en los que necesité estar en mi casa. El hecho de haber sido feriado combinado con que es invierno y que venía de varios días de mucho stress y trabajo, generó las condiciones perfectas para disfrutar de mi hogar. Dormimos hasta tarde (¡las 9 para mí es un lujo!), desayunamos tranquilos y con la misma paz con la que arranqué el día, decidí cocinar algo rico y saludable para mi niños.

Tenía en la heladera brócoli cocido al vapor pero no tenía ganas de hacer una tarta, ni tampoco quería saltearlos con una pasta. Revisando las provisiones, fui armando la receta en mi cabeza. Una receta que fue todo un éxito y que ya les comparto para que la intenten.


Ingredientes
400gr de brócoli cocidos al vapor
1 zanahoria rallada
1 cebolla de verdeo picada
1 taza de queso parmesano rallado
2 huevos
1 taza de fécula de maíz
1 cdta. de polvo de hornear
2 cdas. de semillas de sésamo blancas
sal y pimienta

Procedimiento
Rehogar la cebolla de verdeo junto con la zanahoria en una sartén con aceite de oliva. Incorporar el brócoli cortado en trocitos chiquitos. Revolver y quitar del fuego. Reservar.

En un bowl, colocar la mezcla de vegetales. Agregar los huevos, el queso parmesano rallado, fécula de maíz, polvo de hornear y semillas de sésamo. Mezclar con una cuchara de madera hasta integrar todos los ingredientes. Condimentar con sal y pimienta.

Calentar aceite de girasol en una sartén. Con una cuchara colocar la mezcla en porciones procurando dejar un espacio entre cada una. Freír hasta que los buñuelos tomen un tono dorado. Retirar con espumadera y colocar sobre papel de cocina para absorber el aceite excedente.

Servirlos calentitos y ¡dejen que sus chicos los coman con las manos! :)

Tips BeeMyChef
A mis chicos les encantó comer los buñuelos mojándolos con ketchup. Es una manera divertida de que coman vegetales. Infalible.

jueves, 30 de enero de 2014

Fajitas con tortillas caseras



Thomas es “Coucou” (léase “Cucu” pero en fonética francesa) desde que lo conozco, hace 27 años. Es mi primo, aunque lo siento como un hermano ya que compartimos toda la vida cerca. Si tengo que pensar en él y describirlo, lo primero que me viene a la cabeza es que es un gran tipo: cercano, cariñoso, genuino, cálido, honesto y alegre. A pesar de las vicisitudes de la vida, Coucou siempre muestra una sonrisa que ilumina su cara franca de ojos de cielo.

Nos separan 9 años pero con el correr del tiempo esa brecha se va acortando: él está cada día más viejo y yo más joven, por supuesto. Mis hijos lo adoran y cada vez que lo ven es fascinación pura: Coucou juega, los revolea, se ríe con ellos y los envuelve en cuentos que logran hipnotizarlos.

El fin de semana pasado nos invitó a conocer la casa que comparte con Belu, su fiel compañera de hace años, para cumplir una promesa que les hizo a mis hijos: jugar al GTA en la Play (cabe aclarar que el GTA no es santo de mi devoción pero me tomaron con la guardia baja). Yo estaba emocionada, no porque le haya cambiado los pañales (eso lo hacía mi hermana) sino porque me llenaba el corazón verlo tan feliz, enamorado, en su propia casa y con un futuro increíble por delante. Estoy segura que a Coucou le pasaba algo similar y lo transmitió a través de la cocina: con mucho amor y dedicación nos preparó fajitas de pollo que estaban espectaculares. El encuentro se prolongó hasta bien entrada la tarde entre manjares, charla, risas, juegos, cánticos, y tiros (maldito GTA): un éxito total que mis hijos esperan repetir pronto.

Seguí pensando en Coucou y Belu los días siguientes y ayer les rendí homenaje: cociné unas fajitas de pollo y cerdo pero con tortillas caseras. ¡A su salud!

Ingredientes - para preparar 12 fajitas

Masa de tortillas
250g de harina 000
5g de bicarbonato de sodio
3g de sal
15g de manteca
175ml de agua

Relleno
250g de pechugas de pollo cortadas en tiras
250g de carré de cerdo cortado en tiras
½ morrón rojo mediano
1 tomate perita
1 cebolla
1 choclo amarillo cocido y desgranado
Ciboullete
Aceite de girasol
Aceite de oliva
Sal y pimienta
Queso crema
Arroz blanco hervido

Procedimiento

Tortillas
En un bowl mezclar la harina con la sal y el bicarbonato. Agregar la manteca y mezclar con los dedos deshaciéndola hasta obtener una mezcla pareja y arenosa.

Incorporar de a poco el agua y amasar hasta integrar todos los ingredientes. La masa quedará con una consistencia pegajosa. Pasar a la mesada enharinada y continuar el amasado hasta obtener una masa lisa.


Dividir la masa en 12 bolitas de igual tamaño. Con un palo de amasar sobre la mesada enharinada, estirar cada bolita para formar los discos de tortilla.


Calentar una sartén y cocinar cada disco de ambos lados. Se deben cocinar hasta obtener un leve dorado de cada lado. Reservar en un plato donde se irán apilando los demás discos. Cubrir con un trapo hasta servir.

Relleno
En un wok colocar aceite de girasol y calentar. Saltar los trozos de carne de cerdo y pollo hasta sellarlos. Quitar del wok y resevar.



Agregar en el mismo wok aceite de oliva y calentar. Saltar las verduras y luego incorporar los trozos de carne. Salpimentar y cocinar removiendo durante 5min más. Apagar el fuego, espolvorear el ciboullete picado y rociar con aceite de oliva.


Para servir
Colocar el relleno en una fuente para que cada uno pueda armarse su fajita a gusto. Colocar acompañando un bowl de arroz hervido, otro con queso crema.
Calentar las tortillas envueltas en un repasador de tela durante 1min. en el microondas en potencia media.


 Tips BeeMyChef
En la receta original de las tortillas, se preparan con grasa de cerdo en lugar de manteca. No es fácil de conseguir en los supermercados de Buenos Aires por lo que yo la reemplacé y quedó perfecto.

Se pueden rellenar las fajitas con salteados de verduras o con carne vacuna, jamón o pavo. También es típico sumar guacamole como opción para completar el relleno. ¡Ideales para salvar cualquier ingrediente que tengamos en la heladera!

sábado, 6 de julio de 2013

Croquetas de arroz



Una de las tantas cosas que mantengo desde que era chiquita, es mi fanatismo por las sorpresas. Me encanta sorprender y que me sorprendan. Creo que una vez que uno pierde la capacidad de asombro, no quedan esperanzas. 

En Argentina se estila hacer una lista de regalos al momento de casarse para que los invitados puedan elegir y regalar lo que los novios necesitan. Es práctico y apunta a ayudar a las personas en la búsqueda del regalo perfecto para los novios. Últimamente, si bien sigue haciéndose la lista, la mayoría de las parejas elige que no se les envíen los regalos sino que se genera un crédito en el negocio que luego se cambia por lo que se necesita. Cuando Lucas y yo nos casamos, una de las cosas que elegimos fue recibir cada uno de los regalos que nos hacían. Así, cada día al volver del trabajo, teníamos muchísimos paquetes para abrir. No hay nada más mágico que abrir un paquete y sorprenderse... cada regalo era entonces puesto en el living de la casa de mis suegros con la ayuda de mi suegra, Lucrecia. Era un homenaje, un agradecimiento a todas las personas que nos acompañaban en ese momento tan mágico e importante en nuestras vidas.

Así, todo. Descubrir lo inesperado oculto en algo siempre genera momentos inolvidables... En la cocina pasa lo mismo, cada bocado que damos a algo nuevo, nos sorprende y nos genera un sinfín de sensaciones. Cuando era chica todo lo que tuviera "un corazón de", era para mí irresistible. Comía rápidamente para descubrir ese corazón y cuando ya sabía qué era, me dedicaba a comer por los costados para dejar lo mejor para el final. La sorpresa.

Este mediodía hice croquetas de arroz con corazón de queso. Son súper fáciles de hacer pero ¡nunca las había hecho! Les dejo la receta que improvisé y logró sorprender a todos en la mesa.


Ingredientes - para 10 croquetas
2 tazas de arroz blanco cocido
1 zanahoria pequeña
1 cebolla de verdeo
1 diente de ajo pequeño
2cdas. de perejil picado
1 huevo
pan rallado
sal y pimienta
10 cubitos de queso cremoso

Procedimiento
Pelar y cortar la zanahoria en pequeños cuadraditos. Cortar la cebolla de verdeo en rodajitas pequeñas y picar el diente de ajo. Cocinar en una sartén con aceite de oliva hasta que las zanahorias estén tiernas. Retirar del fuego y reservar.

En un bowl colocar el arroz, el perejil picado, la mezcla de zanahorias, cebolla de verdeo y ajo, 2 cucharadas de pan rallado, el huevo, sal y pimienta y mezclar con una cuchara de madera hasta unir.

Colocar pan rallado en un plato hondo. Con las manos, hacer bolitas con la mezcla de arroz. En el centro de cada bolita que armemos, colocar un cubito de queso cremoso. Una vez que tengamos una bolita formada, pasar por pan rallado y reservar sobre una bandeja. Repetir hasta formar las 10 croquetas.

Reservar todas las croquetas en la heladera durante 20min. antes de freír. 

Calentar aceite de girasol en una sartén. No hace falta que sea muchísima cantidad, con que cubra hasta la mitad de las croquetas, es suficiente. Cuando el aceite esté bien caliente, colocar las croquetas y dorar en todas sus caras. Retirar del aceite con espumadera y colocar en un plato con papel absorbente antes de servir.

Tips BeeMyChef
Para preparar las croquetas, no hace falta hacer arroz en el momento. Se puede utilizar arroz que haya sobrado del día anterior. De esta manera evitamos desperdiciar comida y ¡la reinventamos!

Es importante enfriar las croquetas en la heladera antes de freírlas, para evitar que se desarmen en la sartén. Un poco de paciencia y las croquetas van a salir riquísimas.

Esta es una manera divertida de asegurarse que los chicos coman cereales, verduras y lácteos. Suma mucho presentarlas con alguna salsita para que mojen cada croqueta al comerlas con las manos. Con ketchup, es suficiente.

jueves, 31 de enero de 2013

Rabas



Tan fácil como tubos de calamar pelados y cortados en anillos + harina y sal, fritos. Suena facilísimo pero la realidad es que casi nunca encuentro un restaurante donde preparen bien las rabas. En la mayoría insisten en pasarlas por huevo o ponerles bicarbonato... Insisto es tan fácil como combinar ¡4 ingredientes!

Esta noche se me antojaron, por lo que fui al supermercado en el auto, compré los tubos de calamar limpios congelados y en unos pocos minutos estábamos comiendo unas ricas rabas rociadas con limón. ¡Una comida con gustito a vacaciones!

Ingredientes (para 4 personas):
500gr. de tubos de calamar limpios
300gr. de harina
Aceite de girasol
Sal
1 limón

Preparación:
Calentar el aceite en una sartén.

Cortar los tubos de calamar en anillos de 0,5cm de ancho. Secar con papel de cocina.

En una bolsa de plástico colocar la harina. Incorporar un puñado de anillos de calamar a la bolsa y, cerrándola con la mano, agitar la harina y los anillos. Abrir la bolsa y retirar cada anillo, sacudiendo el exceso de harina, e introducirlos en el aceite caliente.


Freír hasta que los anillos estén levemente dorados. Retirar de la sartén con una espumadera y reservar en una fuente con papel de cocina. Salar.

Repetir hasta terminar de freír todos los anillos.

Servir con rodajas de limón.

Tips BeeMyChef:
Las rabas son un clásico del verano en Argentina y suelen acompañarse con una cervecita bien helada.

No hace falta someter el calamar a ningún método extraño para ablandarlos. Estas rabas salen tiernas y sabrosas.

No hace falta utilizar mucho aceite. Con 1,5cm de profundidad está más que bien. El aceite utilizado debe descartarse.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Champignones Rellenos en la Noche del Pavo



Diciembre es un mes de festejos, un mes de agasajos, un mes de grandes comilonas, un mes en el que seguramente debemos ingerir la mitad de las calorías que consumimos en todo el año. Un mes de disfrute absoluto, un mes donde nos juntamos con amigos para brindar por un nuevo año de amistad, un mes donde celebramos la vida en todo momento.


El 8 de diciembre marcó un nuevo hito culinario en mi vida: Pablo nos invitó a su casa a despedir el año junto con sus amigos de la vida a un banquete como pocos, para el que cocinamos con mucho amor y bajo la dirección del Gran Chef Tato. Todo un desafío sumarme a un equipo de cocina “profesional” para lo que tuve que proponer dos acompañamientos para el pavo: babaganoush (crema de berenjenas) y champignones rellenos.



Creo que nunca había cocinado tantas horas en mi vida: sin parar desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la mañana del día siguiente… comprobé que no me canso de cocinar y menos cuando lo puedo hacer rodeada de personas con las que me puedo divertir y de quienes puedo aprender mucho.


Los champis rellenos fueron muy bien recibidos. Según Tato, “¡Triunfaste, Paulita!”. Y yo estaba feliz. Les comparto la receta para servirlos como entrada o acompañamiento:

Ingredientes para 6 personas:
18 champignones grandes
1 cebolla colorada pequeña picada
75gr. de panceta ahumada
150gr. de queso parmesano rallado
1 cucharada de perejil picado
1 huevo
2 cdas. de queso crema
Sal y pimienta
Ciboulette picado


Procedimiento:
Separar los “tronquitos” de los champignones de sus sombreros, de manera que queden ahuecados. Se los puede separar fácilmente con las manos de forma suave para evitar que se rompa el sombrero.

Picar la panceta ahumada y los troncos de los champignones. En una sartén, rehogar la cebolla colorada hasta que se haya ablandado, agregar la panceta y los tronquitos picados. Cocinar por 3 min.

 En un bowl mezclar el contenido de la sartén junto con 150gr. de queso parmesano rallado, el perejil, huevo, queso crema y salpimentar a gusto.

Rellenar cada sombrero al ras y distribuir sobre una placa de horno aceitada previamente. Espolvorear queso parmesano y ciboulette picado sobre los champignones antes de hornearlos.

Cocinar en horno a 180°C hasta que estén dorados.

Tip que aprendí:

Diego Veras es chef, trabaja junto con Tato en el imperdible restaurant Sanbenito y fue parte del equipo con el que cociné. Es un eximio panadero que nos agasajó con un increíble brioche relleno con queso brie y cerezas… ¡Impresionante! Fue él quien me explicó que no hay que lavar los hongos para que no absorban agua de más. Para limpiarlos, aconseja pasarles un trapito con cuidado ¡y listo! 
Ya aprenderé a criar una levadura para poder incursionar en el arte de hacer pan. Promise.